Ana Gonzalez Rojas

Ingles

“OA…SIN MOVERME”,

Ana González pertenece a una generación de artistas emprendedores que
cultivan su oficio entre los finos umbrales de la estética. Su carrera, nutrida por
una importantísima experiencia profesional busca puntos de equilibrio entre la
arquitectura, fotografía, producción editorial y la pintura.
Tan contemporánea como conservadora, González aleja su arte de la
provocación, la denuncia y el señalamiento posándose en aguas calmas de la
memoria. Sus puntos fuertes, la dedicación y el oficio, la hacen además
generosa e inclusiva al ayudarnos a preservar recuerdos de infancia utilizando
elementos propios a una colectividad. Estas cualidades se enraízan entre otros,
en el programa de acompañamiento desarrollado de la mano de una amplia
comunidad de desplazados a quienes acude en el trabajo de diseño de
artículos artesanales. Esta actividad le ha aportado un cúmulo de referentes de
donde se nutre permitiéndole las formulas para concretar su obra, que resulta
en un amplio desarrollo temático que incluye desde los vestidos hasta las
pelotas de letras y neumáticos que presenta con la nueva serie “OA…sin
moverme”.
Con ella, Ana integra formalmente las búsquedas pictóricas realizadas a partir
de las series Alicia (premiada en múltiples ocasiones tanto en Colombia como
en el exterior), Rosita, Bailarinas y Salvavidas, realizadas entre 2006 y 2009,
planteando una salvedad: un evidente cambio en el comportamiento cromático
de su pintura, un transcurso a tonal al morado y verde limón. Los motivos como
el vestido, el salvavidas, la pelota y demás ampliamente utilizados en las
anteriores series, toman el aire fresco que traen consigo los finales de las
películas. Se alivianan, con su actitud serena y calma dejando intuir que darán
paso a una nueva etapa.
Actividades infantiles como rayar y manchar, se convierten intencionalmente en
la técnica de sus obras. La aplicación del juego “OA…sin moverme…sin
reírme…sin hablar…” mientras se lanza una pelota entintada a la pared
buscando que deje su huella, marcan un paso definitivo a la acción frente a su
obra. Una diferencia fundamental en el desarrollo de la pintura de González,
porque evidencia un giro donde se beneficia la coherencia conceptual frente al
preciosismo pictórico. Estos hitos de desarrollo son sin duda puntos de inflexión
que pisan tierras movedizas, donde las palabras expuestas pueden

desdibujarse con la fugacidad de un chasquido, pero son sin duda también,
momentos cruciales donde artistas como Ana González tienen el deber de
concretar estas reflexiones en formas palpables cargadas de aires renovados.

“OA…sin moverme” tiene la serenidad que se obtiene frente al deber cumplido
y se constituye como una respuesta inteligente y meticulosa que pasa por
encima de los paralelismos que surgen cuando se trabaja con formas propias a
un colectivo.
E. Sokoloff