{"id":1280,"date":"2023-06-24T14:57:41","date_gmt":"2023-06-24T14:57:41","guid":{"rendered":"http:\/\/anagonzalezrojas.com\/?p=1280"},"modified":"2023-06-24T16:47:26","modified_gmt":"2023-06-24T16:47:26","slug":"diario-de-un-viaje-de-regreso-al-origen-perdido-ruven-afanador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/2023\/06\/24\/diario-de-un-viaje-de-regreso-al-origen-perdido-ruven-afanador\/","title":{"rendered":"Diario De Un Viaje De Regreso Al Origen Perdido &#8211; Ruv\u00e9n Afanador"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Ana Gonz\u00e1lez y Ruv\u00e9n Afanador<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que el mundo est\u00e1 cambiando\u2026 pero ellos no. Siguen ah\u00ed, como hace cientos y a veces miles de a\u00f1os. Nos observan imperturbables, tal vez con algo de curiosidad, pero con m\u00e1s entendimiento y compasi\u00f3n. Y nosotros ah\u00ed, sintiendo solo admiraci\u00f3n por seres que vienen de una cultura ind\u00edgena ancestral heredada, no de las letras y la escritura que le habla siempre a la raz\u00f3n, sino de lo hablado, lo escuchado, lo tejido y lo cantado que nos llega al alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde un mundo dominado por la energ\u00eda masculina del pensamiento, de lo tangible y lo terrenal, se siente la fuerza femenina de la intuici\u00f3n, de lo que no se piensa sino que se siente, que da vida, que sana y que alimenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos son naturaleza, no la cuidan solamente, sino que la entienden y hablan con ella, se ba\u00f1an y duermen en ella, la escuchan, le piden permiso y perd\u00f3n. Le bailan y le cantan en ceremonias que marcan sus ciclos de vida, nacimientos, cosechas, veranos e inviernos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, solo hacen evidente nuestra ignorancia. Queremos salvarlos, protegerlos, educarlos, cuidarlos, ayudarlos como si nos necesitaran. Como si no entendi\u00e9ramos que lo que ellos necesitan es que dejemos su mundo en paz, que les dejemos su espacio, que solo escuchemos y entendamos&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Durante m\u00e1s de tres a\u00f1os recorrimos un territorio hoy llamado Colombia, en el que habitan m\u00e1s de cien culturas ind\u00edgenas. De ellas, retratamos las veintis\u00e9is comunidades m\u00e1s escondidas y remotas, que a\u00fan no han desaparecido por el impacto de los colonos o de la civilizaci\u00f3n, que tienen algo que contar, que llevan todav\u00eda el secreto de su historia en sus aldeas, sus lenguajes, sus vestidos, sus oficios, sus chagras, sus medicinas y su cotidianidad. Viajamos por esa Colombia secreta que, por un lapso de tiempo muy corto, nos abri\u00f3 sus puertas gracias a la firma de los Acuerdos de Paz en el 2016.<\/p>\n\n\n\n<p>Pudimos entrar en culturas tan alejadas y secretas, donde nos mostraron que no todo lo que brilla es oro. Que El Dorado est\u00e1 en la naturaleza que tanto ignoramos, en el poder de escuchar al otro, en el banco del pensamiento, o hilando un telar o una mochila en c\u00edrculos. Todo es circular. El agua, la vida, la muerte, la siembra de la chagra, las vueltas de la jigra misak o de la mochila kogui\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En sus tejidos y oficios escriben la historia de la humanidad. Trama y urdimbre son como la vida, como hilos de momentos que se tejen para hacer un gran tapiz. Son hilos que como el r\u00edo alimentan la vida, se van adentrando en las selvas del pensamiento y sanan las heridas del alma.<\/p>\n\n\n\n<p>Vimos c\u00f3mo culturas ancestrales tan antiguas como la inga, heredera de los incas, o la kogui, heredera de los taironas, hacen hermosos pagamentos y danzas evocando el perd\u00f3n por lo que les hemos hecho a los otros y a la naturaleza. Pagamentos como el de los koguis cuando siembran un cuarzo para ofrecerlo a la Madre Tierra y que de ah\u00ed nazca un r\u00edo, porque dicen que el cuarzo es la semilla del agua\u2026 O pagamentos como el carnaval del Valle de Sibundoy, en el Putumayo, en el que se pide perd\u00f3n a todos los seres cercanos, bailando y evocando los tiempos desde antes de ser conquistados, o el hermoso baile del chontaduro en el Amazonas, en el cual se le pide permiso a la Madre Tierra por recoger sus frutos, cazar sus animales, y se pide por la fertilidad y la buena abundancia de todos. Vimos tambi\u00e9n c\u00f3mo culturas tan ancestrales como la ember\u00e1-cham\u00ed, ahora desplazadas en los barrios m\u00e1s pobres de Bogot\u00e1 por la miner\u00eda y los cultivos de coca, cos\u00edan sus vestidos de protecci\u00f3n y sus collares de chaquiras, que en otro tiempo fueron piedritas de barro, haciendo flores y colibr\u00edes de colores, las aves mensajeras de los dioses. Y llegamos a los desiertos rojos en las tierras way\u00faus, donde las mujeres se pintan la cara de negro para protegerse del sol y de los malos esp\u00edritus que vuelan con el viento.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, en un proceso que se convirti\u00f3 casi en un ritual, Ruv\u00e9n entraba de una manera respetuosa y silenciosa, casi ceremonial, a retratar a seres que hab\u00edan querido voluntariamente darnos su tiempo, su momento. Ellos posaban ante \u00e9l y su c\u00e1mara con sus miradas profundas, llenas de toda la sabidur\u00eda de sus ancestros, con toda la claridad de sus r\u00edos, con toda la belleza de sus selvas, monta\u00f1as y desiertos. Ruv\u00e9n solo los miraba en silencio, como en una meditaci\u00f3n profunda, donde, sin palabras y solo con algunos gestos, se entend\u00eda que era un momento \u00fanico y sagrado, de entenderlo todo en el silencio de una pausa en el tiempo que corre eternamente a velocidades tan distintas y con lenguajes tan lejanos al nuestro. Ana solo observaba y sent\u00eda, hablaba con las mujeres, entend\u00eda sus oficios y sus linajes, se sentaba con ellas de mujer a mujer para escuchar desde lo m\u00e1s sagrado de lo femenino qu\u00e9 es lo que realmente importa\u2026 Despu\u00e9s, ya en el silencio de su estudio, llena de cuadernos y dibujos, empezaba a dar forma a aquello que no viene de la l\u00f3gica de la raz\u00f3n, sino m\u00e1s bien del coraz\u00f3n, de la intuici\u00f3n. Con Ruv\u00e9n, iban creando capas sobre esa primera fotograf\u00eda, a veces muchos ensayos fallidos, pero que al cabo de meses de reflexi\u00f3n y trabajo terminaban en un mensaje, en un retazo y recuerdo de lo que fue el encuentro, un indicio de lo que es nuestro origen.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca tratamos de apropiarnos de su mensaje, o de interpretar su verdad, no quisimos conceptualizar lo que vimos ni racionalizar algo tan sagrado. Fue m\u00e1s un encuentro de dos mundos, el nuestro y el de ellos, separados por miles de a\u00f1os de vida, ef\u00edmero y violento, que se traducir\u00eda en una mirada intuitiva de dos artistas sobre unas comunidades que solo quieren que no se adue\u00f1en de ellas, que no las adoctrinen, que las escuchen con el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los koguis, el agua es origen, vida, intimidad y virginidad. Tambi\u00e9n para los misaks, que son hijos del agua, de las lagunas, de la lluvia y del aguacero. La mitolog\u00eda gunadule y la way\u00fau tambi\u00e9n creen que en el origen del mundo estaban el agua y el cielo y que juntos crearon la tierra. Para los pachacuar\u00eds, el r\u00edo Apaporis limpia la energ\u00eda del mundo, dicen que en sus raudales de agua todo se sacude, todo se eleva. As\u00ed como para las mujeres ticunas, herederas de las m\u00edticas amazonas, el agua es la serpiente, la madre creadora, la boa, la que va por el mundo dando vida a tantos pueblos. Y as\u00ed en todas las comunidades ind\u00edgenas, el agua es el reflejo y la manifestaci\u00f3n de la energ\u00eda del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hijas del agua, porque todo viene de ah\u00ed. Porque es el regreso al origen. Tal vez si entendemos de d\u00f3nde venimos y lo aceptamos, podremos seguir un camino m\u00e1s sabio, m\u00e1s largo y m\u00e1s tranquilo, en comuni\u00f3n con todos los seres y la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Hijas del agua, porque el agua es vida, porque vibra en su elemento eterno y est\u00e1 presente en todas las comunidades que visitamos. De una u otra manera, tienen una historia sobre el agua, sobre el origen de sus ancestros, en las lagunas de los p\u00e1ramos o en los r\u00edos que ba\u00f1an las orillas de sus aldeas. En los aguaceros y las nubes, en el mar y en las nieves heladas de la Sierra donde nace el sol\u2026 En las monta\u00f1as donde los misaks le dan un simbolismo al agua que viene de donde antes todo era oscuridad, pero donde lleg\u00f3 entonces la Madre Agua y de ella brot\u00f3 el barro y del barro salieron formas humanas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Este libro es, entonces, un pagamento a todos ellos, a la naturaleza, a los verdaderos guardianes del alma de la selva, del desierto, del p\u00e1ramo y de los nevados. No nos deben nada, pero nosotros s\u00ed les debemos todo. Pero no en especies, sino en escucharlos, entenderlos, aceptarlos y dejarlos continuar. Dejarlos ir sin esa arrogancia de que somos m\u00e1s o mejores porque somos m\u00e1s blancos o m\u00e1s cultos o m\u00e1s \u201ccivilizados\u201d&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>Aprendimos tanto que no se puede explicar en palabras, sentimos tanto que solo en este libro se entender\u00e1 un poco lo que cambi\u00f3 en el alma. Fue un viaje de dos artistas que se acercaron en un momento hist\u00f3rico, de manera intuitiva y sin pensamientos, a unas comunidades ind\u00edgenas que tienen todo por ense\u00f1ar, donde no hay juicios, solo emociones. No hay dogmas, solo intuici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Son mundos secretos intocables, que nos abrieron sus corazones desde el encierro de sus culturas. Es en este encierro donde la ni\u00f1a way\u00fau aprende a tejer las mochilas y los chinchorros, visitada por los sabios y mayores. Donde la ni\u00f1a gunadule aprende a hacer las molas de protecci\u00f3n con sus capas y colores y tiene un proceso de transformaci\u00f3n, encerrada aprendiendo los saberes y significados de las molas, los oficios de sus t\u00edas y de sus abuelas. Tambi\u00e9n en aislamiento, la ni\u00f1a misak aprende a tejer la jigra (mochila) y a usar el telar vertical para tejer el chumbe (cinta que ellas llevan en su cintura como s\u00edmbolo de digna fertilidad). La ni\u00f1a arhuaca tambi\u00e9n es iniciada en los saberes de la mochila de lana y algod\u00f3n, recluida en su propia casa, donde todas pasan por un encierro o mejor, un encuentro espiritual con su nueva vida de mujeres, madres y esposas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed, todas las comunidades tienen un principio de oscuridad y encierro porque dicen que, en la vida, la iluminaci\u00f3n de la transformaci\u00f3n pasa por un periodo de ceguera, tinieblas y aislamiento. Incluso algunos ni\u00f1os en las culturas de la Sierra Nevada son escogidos desde peque\u00f1os para ser <em>mamos<\/em>, y es en el encierro y solo saliendo en la oscuridad de la noche que son iniciados en su larga vida espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada viaje nos permiti\u00f3 ver y sentir paisajes que a\u00fan se ven igual a como siempre han sido a trav\u00e9s de los siglos de los siglos&#8230; An\u00e9cdotas hubo tantas, como las historias de Conchita, l\u00edder artesana way\u00fau, en el cabo de la Vela, que nos cont\u00f3 como si fuera ayer que la Ara\u00f1a Waleker les ense\u00f1\u00f3 a tejer las mochilas y chinchorros hace cientos de a\u00f1os, o la mujer cham\u00e1n jaguar de las gunadules, sanadora descendiente del primer jaguar de la monta\u00f1a, o la ni\u00f1a misak con los ojos ciegos m\u00e1s hermosos de su tierra, o las princesas ticunas que ya no tienen diademas de oro como las amazonas que encontr\u00f3 Urs\u00faa en su expedici\u00f3n, sino de semillas y plumas de colores inimaginables. Est\u00e1 el cazador de boas con el cuerpo m\u00e1s perfecto y sano que le ha dado la tierra o el ni\u00f1o que ser\u00eda mamo en la Sierra, con la mirada perdida en el mundo de las \u00e1guilas. Tambi\u00e9n est\u00e1 el cham\u00e1n de collar de caracoles, que nos ofreci\u00f3 rap\u00e9 para aliviar los dolores que sanaron para siempre, o cuando mambeamos con los yaguas las hojas de coca, la hoja sagrada, para aguantar largas caminatas, el calor, el hambre, la humedad, y as\u00ed nos sentimos invencibles en medio de la selva m\u00e1s viva y amenazante de la Amazonia. Vimos tambi\u00e9n a la mujer que en Jirijirimo ten\u00eda su p\u00e1jaro amigo al hombro, como dici\u00e9ndole al o\u00eddo por d\u00f3nde ir en la vida, y la maloca donde los chamanes dicen que son el coraz\u00f3n del mundo solo habi\u00e9ndolo visto en sus viajes de yag\u00e9\u2026 O los nukak, que est\u00e1n en condiciones tan tristes por los colonos de la coca\u00edna y la palma de aceite, que ya no tienen qu\u00e9 comer, n\u00f3madas ahora extraviados en una cultura sedentaria y r\u00edgida que los desprecia y le es indiferente una historia de m\u00e1s de doce mil a\u00f1os. N\u00f3madas que todav\u00eda, y a pesar de la escasez, llevan al hombro las cr\u00edas de los animales que cazan para comer, como pagando por esa presa, cargando y cuidando los hijos de ese sacrificio y evocando as\u00ed, a\u00fan hoy, los dibujos rupestres de la serran\u00eda del Chiribiquete&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>En las noches, durante y despu\u00e9s de nuestros viajes, era dif\u00edcil dormir&#8230; Todo lo que hab\u00edamos vivido durante esos d\u00edas, despu\u00e9s en la oscuridad, se transformaba en alucinantes sue\u00f1os, entrelazando nuestra realidad con la de todos ellos. So\u00f1amos con sus hermosos y desconocidos lenguajes y con los incesantes sonidos de la selva, del viento, del desierto, de la hamaca nocturna, del r\u00edo helado, ondulante y dorado, bajando hacia el mar, con los sonidos del aguacero inesperado&#8230; con el colibr\u00ed y la danta&#8230; la yuca, la chicha, las frutas, la niebla, las ceibas gigantes de la selva profunda y las orqu\u00eddeas fantasma.<\/p>\n\n\n\n<p>Estuvimos en el mundo de las \u00e1guilas, los jaguares y los delfines. En los pueblos de las nubes, de la selva y del mar. Y este es el testimonio, un diario de viajes de dos artistas maravillados con el secreto de sus ancestros y de su pa\u00eds llamado Colombia. Regresando al origen perdido. Regresando al secreto escondido en la naturaleza de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Hijas del agua somos todos\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Gonz\u00e1lez y Ruv\u00e9n Afanador Dicen que el mundo est\u00e1 cambiando\u2026 pero ellos no. 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