{"id":1278,"date":"2023-06-24T14:56:53","date_gmt":"2023-06-24T14:56:53","guid":{"rendered":"http:\/\/anagonzalezrojas.com\/?p=1278"},"modified":"2023-08-10T16:45:17","modified_gmt":"2023-08-10T16:45:17","slug":"hijas-del-agua-wade-davis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/2023\/06\/24\/hijas-del-agua-wade-davis\/","title":{"rendered":"Hijas del Agua &#8211; Wade Davis"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Wade Davis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Creditos:<br><\/strong>Colaboraci\u00f3n Ana Gonzalez &#8211; Ruven Afanador<\/p>\n\n\n\n<p>Hijas del Agua celebra los or\u00edgenes m\u00edticos. Cada obra de arte constituye una plegaria. Juntas, despiertan los hilos m\u00edsticos de la memoria que se remontan al amanecer de la creaci\u00f3n, a un momento c\u00f3smico en que las mujeres y el agua, como una sola fuerza generadora, daban vida y fertilidad a un mundo ca\u00f3tico y desolado. Del mito surgieron el orden moral y la cortes\u00eda, las conductas apropiadas, lecciones de vida de los dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, seg\u00fan los Hermanos Mayores, todo era agua y oscuridad. No hab\u00eda tierra, ni sol, ni luna, ni nada vivo. El agua era la Madre Creadora. Era la mente dentro de la naturaleza, la fuente de todas las posibilidades. Era la vida naciendo, el vac\u00edo y el pensamiento puro.<\/p>\n\n\n\n<p>En el primer amanecer, la Mama Grande comenz\u00f3 a hilar sus pensamientos. Deposit\u00f3 un huevo en el vac\u00edo y el huevo se convirti\u00f3 en el universo. El universo ten\u00eda nueve capas: cuatro del mundo inferior y cuatro del superior, y el mundo central de los seres humanos como plano de contacto.<\/p>\n\n\n\n<p>La Mama Grande se fertiliz\u00f3 a s\u00ed misma y dio a luz a Sintana, un jaguar de cara negra, el prototipo del ser humano. En el primer amanecer, el universo todav\u00eda era blando. La Mama Grande lo estabiliz\u00f3 clavando su enorme huso en el centro, ensartando las nueve capas en el eje del mundo. Los Se\u00f1ores del Universo, nacidos de la Mama Grande, hicieron retroceder el mar e irguieron la Sierra Nevada en torno al eje del mundo. Entonces la Mama Grande desenroll\u00f3 una hebra de algod\u00f3n de su huso y con ella traz\u00f3 un c\u00edrculo alrededor de las monta\u00f1as, circunscribiendo as\u00ed la Sierra Nevada de Santa Marta, que declar\u00f3 ser la tierra de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta manera, el huso se convirti\u00f3 en un modelo del cosmos. El disco es la tierra, la hilaza es el territorio de la gente y las hebras individuales de algod\u00f3n devanado son los pensamientos del sol. El cono de hilo blanco representa las cuatro capas del mundo superior, pero debajo del disco el algod\u00f3n es negro e invisible. El sol, al moverse alrededor de la tierra, devana el hilo de la vida y lo recoge en torno al eje del cosmos, las monta\u00f1as de la Sierra Nevada, la tierra natal de los arhuacos, los koguis y los wiwas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el d\u00eda de hoy, los pueblos de la Sierra siguen fieles a sus leyes ancestrales \u2014los mandatos morales, ecol\u00f3gicos y espirituales de la Mama Grande\u2014 y todav\u00eda es un sacerdocio ritual de mamos lo que los gu\u00eda e inspira. Creen y reconocen abiertamente que son los guardianes del mundo, que sus rituales conservan el equilibrio y la fertilidad de la vida. Son plenamente conscientes de que sus antepasados comunes, los taironas, libraron una guerra fiera pero f\u00fatil contra los invasores en 1591. En su reducto monta\u00f1oso, aislados de la historia durante al menos tres siglos, optaron deliberadamente por transformar su civilizaci\u00f3n en una cultura consagrada a la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, cuando los mamos se pronuncian, inmediatamente resulta evidente que sus puntos de referencia no corresponden con nuestro mundo. Se refieren a Col\u00f3n como si su llegada fuera un evento reciente. Hablan de la Mama Grande como si estuviera viva; y para ellos lo est\u00e1, resonando y manifest\u00e1ndose en cada instante bajo su concepto de aluna, una palabra que se traduce como agua, tierra, materia, esp\u00edritu generativo y fuerza vital. Lo que importa, lo realmente valioso, lo que le da sentido a la vida, no es lo que puede ser visto y medido, sino lo que existe en el reino de aluna, una dimensi\u00f3n abstracta de significado.<\/p>\n\n\n\n<p>Los sombreros c\u00f3nicos que llevan los hombres arhuacos representan las cumbres nevadas de los picos sagrados. Los vellos corporales de una persona son un eco de los bosques que cubren las laderas de la monta\u00f1a. Cada elemento de la naturaleza contiene un significado m\u00e1s elevado, de modo que incluso la m\u00e1s modesta de las criaturas puede ser vista como un mentor, y el grano de arena m\u00e1s diminuto es un espejo del universo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los arhuacos no hacen ninguna distinci\u00f3n entre el agua dentro del cuerpo humano y la que existe por fuera de este. La sangre que fluye por sus venas no es diferente del agua que fluye por las arterias de la vida, los r\u00edos de la tierra. Ellos ven una relaci\u00f3n directa entre la orina, la sangre, la saliva y las l\u00e1grimas, y las aguas de un r\u00edo, un lago, una ci\u00e9naga y una laguna.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en esto sin duda est\u00e1n en lo cierto. Los humanos nacemos del agua, en un confortable capullo en el vientre de una madre. En la infancia, nuestros cuerpos est\u00e1n compuestos pr\u00e1cticamente de l\u00edquido. Incluso de adultos, solo una tercera parte de nuestro ser es realmente s\u00f3lida. Si se suprimen nuestros huesos, ligamentos, m\u00fasculos y tendones, se extraen las plaquetas y las c\u00e9lulas de nuestra sangre, el resto de nosotros, casi dos tercios de nuestro peso, limpio y purificado, fluir\u00eda con la facilidad de un r\u00edo que corre hacia el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mamos dicen que cada animal que habita la Sierra Nevada, al igual que cada hierba y cada \u00e1rbol, sobrevive debido al mar. Todo est\u00e1 en equilibrio. El aire se transforma en viento, el viento se condensa en nubes, de las cuales se precipita la lluvia para recorrer la tierra a trav\u00e9s de los r\u00edos y regresar al mar, donde asciende de nuevo, transportada por el viento.<\/p>\n\n\n\n<p>El hielo se forma en los picos m\u00e1s altos para enfriar el mar, que a falta de agua fresca podr\u00eda calentarse demasiado. Pero si el mar se tornara demasiado fr\u00edo, no podr\u00eda generar la energ\u00eda necesaria para brindarle luz y vida al mundo. Cuando un r\u00edo desemboca en el mar, estas dos energ\u00edas convergen, al igual que el hayo, la hoja de coca sagrada, re\u00fane el poporo, un calabazo de las monta\u00f1as, con la cal obtenida de conchas halladas en el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Los r\u00edos son como las personas. Cuando son peque\u00f1os, se les debe cuidar. Cuando crecen y se unen con otros arroyos, deben aprender a socializar y llevarse bien. A medida que aumentan su fuerza, deben retribu\u00edrselo a la comunidad, cedi\u00e9ndoles un poco de su agua pero no toda. Al madurar, cuando entran en sus \u00faltimos a\u00f1os y se vierten en los oc\u00e9anos del mundo, est\u00e1n buscando regresar a la Madre Creadora, pues el mar es el \u00fatero de todos los or\u00edgenes.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta trama c\u00f3smica las personas son vitales, puesto que \u00fanicamente a trav\u00e9s del coraz\u00f3n y la imaginaci\u00f3n del humano puede manifestarse la Mama Grande. Para los Hermanos Mayores, las personas no son el problema sino la soluci\u00f3n. \u201cSabemos mucho m\u00e1s sobre la vida que los Hermanos Menores\u201d, explica un mamo arhuaco. \u201cJam\u00e1s destruir\u00edamos un r\u00edo, ya que hacerlo ser\u00eda destruirnos a nosotros mismos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los ind\u00edgenas del Vaup\u00e9s, los r\u00edos no son solo rutas para comunicarse; son las venas de la tierra, el v\u00ednculo entre los vivos y los muertos, los caminos que recorrieron los ancestros al comienzo de los tiempos. Sus mitos fundacionales var\u00edan, pero siempre hablan de una gran peregrinaci\u00f3n que provino del este, de canoas sagradas remontando el R\u00edo de Leche, remolcadas por anacondas gigantes. En las canoas ven\u00edan las primeras personas, junto con las tres plantas m\u00e1s importantes: la coca, la yuca y el yag\u00e9, obsequios del Padre Sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando las serpientes llegaron al centro del mundo, se tendieron sobre la tierra y se extendieron como r\u00edos, formando desembocaduras con sus poderosas cabezas, desenroscando sus colas hacia cabeceras remotas y creando raudales y cascadas con las ondulaciones de su piel. Esto dio origen a la tierra natal de los makunas, los barasanas, los tanimukas, los tucanos y todos los dem\u00e1s pueblos de la Anaconda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los makunas reconocen esta traves\u00eda primordial, pero ubican la g\u00e9nesis del mundo en una \u00e9poca a\u00fan m\u00e1s remota, cuando solo hab\u00eda caos en el universo. Esp\u00edritus y demonios conocidos como los Je acechaban a sus semejantes, copulaban sin pensar, comet\u00edan incesto sin consecuencias, se devoraban a sus propias cr\u00edas. La Madre Ancestral, Romi Kumu, la mujer cham\u00e1n, respondi\u00f3 destruyendo el mundo con fuego e inundaciones. Entonces, as\u00ed como una madre le da la vuelta a una torta de casabe caliente en el budare, ella le dio la vuelta a aquel mundo anegado y calcinado y cre\u00f3 una matriz llana y vac\u00eda donde la vida pudiera emerger de nuevo. Romi Kumu abri\u00f3 su \u00fatero para permitir que su sangre y su leche materna dieran origen a los r\u00edos y que sus costillas se convirtieran en las cadenas monta\u00f1osas de la tierra. Como mujer cham\u00e1n, dio a luz a un mundo nuevo: tierra, agua, bosques y animales.<\/p>\n\n\n\n<p>En un relato de la creaci\u00f3n paralelo, cuatro grandes h\u00e9roes de su cultura \u2014los Ayawa, ancestros m\u00edticos tambi\u00e9n conocidos como \u201clos Truenos\u201d\u2014 remontaron el R\u00edo de Leche, atravesaron la Puerta de Agua y, empujando ante ellos las trompetas sagradas de Yurupar\u00ed a manera de arados, crearon valles y cascadas. Los r\u00edos nacieron de su saliva. Las astillas de madera que salieron despedidas por el esfuerzo se convirtieron en los primeros artefactos rituales y en instrumentos musicales. A medida que los Ayawa se dirig\u00edan al centro del mundo, las notas de las trompetas dieron vida a las monta\u00f1as y las mesetas, los pilares y los muros de la maloca c\u00f3smica.<\/p>\n\n\n\n<p>En cada recodo, los Ayawa se enfrentaron a fuerzas viles y demoniacas, esp\u00edritus mezquinos que se nutr\u00edan de la destrucci\u00f3n y codiciaban el mundo. Superando en ingenio a los monstruos y labr\u00e1ndolos en piedra, los Ayawa instauraron el orden en el universo, liberando la esencia y la energ\u00eda del mundo natural en beneficio de todas las criaturas sensibles y de toda forma de vida. Luego, al sustraer el fuego de la creatividad de la vagina de Romi Kumu, le hicieron el amor, y entonces, plenamente saciados, ascendieron al cielo para convertirse en rayos y truenos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras descubrir que hab\u00eda quedado embarazada, la mujer cham\u00e1n descendi\u00f3 por el r\u00edo hasta la Puerta de Agua del este, donde dio a luz a la anaconda ancestral. Con el tiempo, la serpiente desanduvo la tortuosa traves\u00eda de los Ayawa, retornando en cuerpo y esp\u00edritu a las riberas, las cascadas y las piedras, donde engendr\u00f3 al clan ancestral de los barasanas y los makunas, y a todos sus vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo de los makunas comienza en las cascadas de Yuisi y termina en el raudal del Jirijirimo, en el r\u00edo Apaporis. Las colinas de Taraira, las cascadas de Yurupar\u00ed en el r\u00edo Vaup\u00e9s, el ca\u00f1\u00f3n de Araracuara en el r\u00edo Caquet\u00e1, los riscos escarpados m\u00e1s all\u00e1 de Kanamar\u00ed: todos estos puntos de referencia f\u00edsicos y geogr\u00e1ficos est\u00e1n impregnados de la memoria del origen y permanecen vivos y vibrantes, como una geograf\u00eda m\u00edtica escrita sobre la tierra. Cada lugar forma parte de un v\u00ednculo sagrado que evoca una era inconcebiblemente lejana en la que los Ayawa les entregaron a los humanos la energ\u00eda pura de la vida, y encomendaron la eterna obligaci\u00f3n de administrar el flujo de la creaci\u00f3n a todos los pueblos de la Anaconda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la gente que hoy habita los bosques del Apaporis y el Piraparan\u00e1, el mundo natural entero est\u00e1 colmado de significado y sentido c\u00f3smico. Cada piedra y cada cascada encarnan una historia. Las plantas y los animales no son m\u00e1s que manifestaciones f\u00edsicas de la misma esencia espiritual. De la misma manera, todo es mucho m\u00e1s de lo que parece, puesto que el mundo visible es un solo nivel de la percepci\u00f3n. Detr\u00e1s de toda forma tangible, de cada planta y cada animal, hay un mundo de sombras, un lugar invisible para las personas comunes, pero visible para el cham\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel es el reino de los esp\u00edritus Je, un mundo de ancestros deificados donde las rocas y los r\u00edos est\u00e1n vivos, las plantas y los animales son seres humanos, y la savia y la sangre son los fluidos corporales del r\u00edo primigenio de la Anaconda. Ocultas entre los raudales, tras el velo f\u00edsico de las cascadas, en el coraz\u00f3n de las piedras, est\u00e1n las malocas de los esp\u00edritus Je, donde todo es hermoso: las plumas brillantes, la coca, la totuma con rap\u00e9, que es adem\u00e1s el cr\u00e1neo y el cerebro del sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Es a este reino de los esp\u00edritus Je a donde el cham\u00e1n se dirige durante los rituales. Al cham\u00e1n barasana poco le interesan las plantas medicinales. Su deber y labor sagrada consiste en desplazarse por el reino atemporal de los Je, captar los poderes primordiales y canalizar y restaurar la energ\u00eda de toda la creaci\u00f3n. Es como un ingeniero moderno que se adentra en las profundidades de un reactor nuclear para renovar la totalidad del orden c\u00f3smico.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicha renovaci\u00f3n es la obligaci\u00f3n fundamental de los vivos. En la pr\u00e1ctica, esto significa que los barasanas ven la tierra como algo potente, y el bosque como un ser viviente, colmado de seres espirituales y poderes ancestrales. Vivir de la tierra equivale a aceptar tanto su potencial creativo como el destructivo. Los seres humanos, las plantas y los animales comparten los mismos or\u00edgenes c\u00f3smicos, y en un sentido profundo son considerados esencialmente id\u00e9nticos: sensibles a los mismos principios, obligados a los mismos deberes, responsables del bienestar colectivo de la creaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay separaci\u00f3n entre la naturaleza y la cultura. Sin el bosque y los r\u00edos, los humanos perecer\u00edan. Pero sin gente, el mundo natural no tendr\u00eda orden ni significado. Todo ser\u00eda caos. Por esta raz\u00f3n, las normas que gu\u00edan el comportamiento social tambi\u00e9n definen la manera en que los seres humanos interact\u00faan con lo salvaje, las plantas y los animales, los m\u00faltiples fen\u00f3menos del mundo natural, el rayo y el trueno, el sol y la luna, el aroma de una flor naciente, el agrio hedor de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo est\u00e1 relacionado, todo est\u00e1 conectado, todo hace parte de una gran totalidad integrada. La mitolog\u00eda infunde significado a la tierra y a la vida, codificando expectativas y comportamientos esenciales para sobrevivir en el bosque, anclando cada comunidad, cada maloca, al esp\u00edritu profundo del lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas ideas cosmol\u00f3gicas tienen consecuencias ecol\u00f3gicas muy reales, tanto en la manera en que vive la gente como en el impacto de esta sobre su entorno. El bosque es el reino de los hombres; el jard\u00edn, el dominio de las mujeres, donde dan a luz a las plantas y a sus hijos. Las mujeres atienden treinta o m\u00e1s cultivos y estimulan la fertilidad y la fecundidad de unas veinte variedades de frutos y nueces silvestres. Los hombres solo cultivan tabaco y coca, que siembran en caminos angostos y sinuosos a trav\u00e9s de los terrenos de las mujeres, como serpientes entre la hierba.<\/p>\n\n\n\n<p>Para las mujeres, el acto de cosechar y preparar el casabe, el pan diario, es un gesto de procreaci\u00f3n y una forma de iniciaci\u00f3n. El fluido almidonado que queda despu\u00e9s de que el amasijo rallado es lavado por completo se considera sangre femenina que puede tornarse potable mediante el calor, y se bebe tibio como la leche materna. La fibra cruda de la mandioca se asemeja a huesos humanos. Calentado en el budare, moldeado por manos de mujer, el casabe es el medio por el cual los esp\u00edritus de las plantas silvestres se domestican para el bien de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como toda la comida, tiene un potencial ambivalente. Otorga la vida pero tambi\u00e9n puede traer enfermedades y mala suerte. Por lo tanto, nada que no haya pasado por las manos de una persona mayor, y sido bendecido y limpiado espiritualmente por el cham\u00e1n, puede comerse. Entendida de esta manera, la comida es poder, puesto que representa la transferencia de energ\u00eda de una forma de vida a otra. A medida que un ni\u00f1o crece, a \u00e9l o a ella se le introduce paulatinamente en nuevas categor\u00edas de alimentos, y restricciones alimentarias severas marcan las principales etapas de la vida: los ritos de iniciaci\u00f3n para el hombre, las primeras menstruaciones para una mujer, momentos de transici\u00f3n en los que el ser humano, por definici\u00f3n, entra en contacto con el reino espiritual de los Je.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los hombres van al bosque a cazar o pescar, nunca se trata de un suceso trivial. Antes de ello, el cham\u00e1n debe viajar en trance para negociar con los amos de los animales y pactar un contrato m\u00edstico con los guardianes del esp\u00edritu, un intercambio basado siempre en la reciprocidad. Los barasanas lo comparan con el matrimonio, puesto que cazar tambi\u00e9n es una forma de cortejo, una actividad en la que se busca la bendici\u00f3n de una autoridad superior para tener el honor de traer un ser precioso a la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>La carne no es un derecho del cazador, sino un obsequio del mundo espiritual. Al matar sin permiso se corre el riesgo de morir a manos de un guardi\u00e1n del esp\u00edritu, ya sea en forma de jaguar, de anaconda, de tapir o de \u00e1guila harp\u00eda. El hombre en el bosque siempre es tanto predador como presa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los mismos protocolos sociales cautelosos y convenidos que mantienen la paz y el respeto entre clanes vecinos, que facilitan el intercambio de bienes rituales, alimento y mujeres, se aplican a la naturaleza. Los animales son parientes potenciales, al igual que los r\u00edos y los bosques salvajes forman parte del mundo social de las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>La combinaci\u00f3n de estas ideas y restricciones crea lo que esencialmente es un plan de manejo territorial inspirado en el mito. Tramos enteros del Piraparan\u00e1, hogar de varios cientos de especies de peces, son considerados zonas vetadas por razones espirituales. Las sanciones cham\u00e1nicas, aunque inspiradas por la cosmolog\u00eda, tienen el efecto real de mitigar el impacto de los seres humanos en el medio ambiente. Y puesto que los eventos mitol\u00f3gicos que inspiraron dichas creencias perduran, el resultado es una filosof\u00eda viviente que realmente percibe al hombre, la mujer y la naturaleza como una sola entidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto cobra vida en las majestuosas ceremonias estacionales que re\u00fanen a las familias del alto y el bajo Piraparan\u00e1 y m\u00e1s all\u00e1. Se pasan d\u00edas enteros sin descanso. En cuanto comienzan los rituales, el tiempo colapsa. Hay dos series de danzas, separadas por los momentos liminales del d\u00eda: el amanecer, el atardecer y la medianoche. Los atuendos ceremoniales no son meramente decorativos. Una corona de plumas de orop\u00e9ndola realmente es el sol, y cada una de sus plumas amarillas, un rayo de luz. Es la conexi\u00f3n literal con el espacio sagrado, las alas hacia lo divino.<\/p>\n\n\n\n<p>Al ponerse las plumas, la corona amarilla del pensamiento puro, las plumas de la garza blanca de la lluvia, los hombres realmente se convierten en sus ancestros, al igual que el r\u00edo es la anaconda, las monta\u00f1as los pilares de la casa que es el mundo, el cham\u00e1n cambia de forma, por momentos es depredador, y enseguida, una presa. Cambia de pez a animal a ser humano y vuelve a empezar, trascendiendo cada forma, convirti\u00e9ndose en la energ\u00eda pura que fluye a trav\u00e9s de todas las dimensiones de la realidad, el pasado y el presente, aqu\u00ed y all\u00e1, en lo m\u00edtico y en lo mundano. Sus cantos llaman por su nombre a cada punto geogr\u00e1fico alcanzado durante la traves\u00eda ancestral de la Anaconda, top\u00f3nimos que pueden rastrearse hacia el este con absoluta precisi\u00f3n, durante m\u00e1s de 1.600 kil\u00f3metros r\u00edo abajo en el Amazonas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los blancos ven con los ojos, pero se dice que los barasanas ven con la mente. En las alas del trance, viajan tanto a los albores del tiempo como hacia el futuro, visitando cada lugar sagrado, rindi\u00e9ndole homenaje a cada criatura, a la vez que celebran su m\u00e1s profunda percepci\u00f3n cultural: la comprensi\u00f3n de que los animales y las plantas tan solo son personas en otra dimensi\u00f3n de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Quinientos a\u00f1os despu\u00e9s de la Conquista, Colombia sigue siendo hogar de m\u00e1s de ochenta naciones ind\u00edgenas distintivas y vibrantes. Aunque son un peque\u00f1o porcentaje de la poblaci\u00f3n total del pa\u00eds, se trata de una fuerza colectiva de dos millones de personas, alrededor de la misma cantidad de nativos que se cree que habitaba en Colombia al momento del contacto europeo. Ellos, y todas las generaciones que les antecedieron, han vivido tiempos sombr\u00edos. Todos son sobrevivientes de El Dorado. Y, sin embargo, en lo que solo puede ser descrito como un peque\u00f1o milagro, a lo largo de los a\u00f1os sus voces han sido acalladas pero nunca del todo silenciadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Que los makunas, los barasanas y todos los pueblos de la Anaconda hayan sobrevivido a d\u00e9cadas de explotaci\u00f3n para finalmente convertirse en due\u00f1os de su destino, en etn\u00f3grafos de su propia vida, es una muestra de la sabia decisi\u00f3n tomada por el presidente Virgilio Barco y Martin von Hildebrand, quienes a partir de 1986 demarcaron no menos que 162 resguardos, estableciendo un sistema de reservas ind\u00edgenas cuya \u00e1rea en conjunto es del tama\u00f1o del Reino Unido, con derechos de propiedad sobre la tierra que fueron formalmente codificados en la ley con la Constituci\u00f3n de 1991. Nada como esto, a esa escala, jam\u00e1s hab\u00eda sido efectuado por un Estado nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Que los mamos de los koguis, los wiwas y los arhuacos \u2014descendientes directos en esp\u00edritu y convicci\u00f3n de los sacerdotes del sol de los taironas\u2014 est\u00e9n vivos y a salvo, ocup\u00e1ndose cada ma\u00f1ana de orar por el bienestar de la Tierra y de toda la humanidad, es un testimonio de la fuerza y la perdurable resonancia de la vida de los ind\u00edgenas en Colombia. Que hoy tengamos acceso a dichas devociones rituales, a semejante universo de fe, a menos de dos horas en un vuelo comercial desde Miami, en las laderas de un macizo volc\u00e1nico que posee cada uno de los ecosistemas principales del planeta, en caser\u00edos orientados hacia las mismas costas en las que Col\u00f3n desembarc\u00f3 en 1499, sugiere una continuidad de conocimiento, sabidur\u00eda y tradici\u00f3n que solo puede inspirar asombro y esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez este sea el sentido y el prop\u00f3sito final del mito, voces ancestrales que se extienden hacia el futuro para informar a los vivos.<br>Romi Kumu y la Madre Creadora vigil\u00e1ndonos todav\u00eda, dejando que los r\u00edos fluyan, llenando la tierra de vida, nutriendo a los j\u00f3venes y regando el mundo con la gracia, la sabidur\u00eda y el poder de las mujeres, las Hijas del agua.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wade Davis Creditos:Colaboraci\u00f3n Ana Gonzalez &#8211; Ruven Afanador Hijas del Agua celebra los or\u00edgenes m\u00edticos. Cada obra de arte constituye una plegaria. Juntas, despiertan los hilos m\u00edsticos de la memoria que se remontan al amanecer de la creaci\u00f3n, a un momento c\u00f3smico en que las mujeres y el agua, como una sola fuerza generadora, daban &hellip;<\/p>\n<p class=\"read-more\"> <a class=\"\" href=\"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/2023\/06\/24\/hijas-del-agua-wade-davis\/\"> <span class=\"screen-reader-text\">Hijas del Agua &#8211; Wade Davis<\/span> Leer m\u00e1s &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"no-sidebar","site-content-layout":"default","ast-global-header-display":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-1278","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1278","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1278"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1278\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1365,"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1278\/revisions\/1365"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1278"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1278"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/anagonzalezrojas.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1278"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}