Entrevista, El Espectador

Entrevista a Ana González, por el periódico El Espectador, después de recibir el Premio a Mejor Obra Pictórica y mención “Artist Beyond Walls”, en la Bienal de Florencia, 2007 – Jurados: Gilbert & George (UK) , Gregorio Luke (USA), Matty Roca (Mexico), Elza Ajzenberg (Brasil)


Alicia, de Ana González premio Bienal de Florencia
El Espectador, Florencia, Italia, 2007


–Te interesan las historias habladas, construidas por mecanismos de la memoria. ¿Por qué te interesa la naturaleza intangible de lo oral? Porque muchas veces en el legado oral está gran parte de nuestro pasado. Las historias, las anécdotas y detalles contados de lo que ocurrió no se han escrito en su mayoría, se han contado, se han llorado y se han sufrido. También se han sanado y esa es la parte más importante en mi trabajo.


-En tu obra tratas el tema de la guerra, del desplazamiento y en general de las transformaciones que sufren las personas que son afectadas por cualquier clase de violencia. ¿Por qué crees que remontarse a los recuerdos de la infancia hace más llevadera la experiencia de dolor y muerte? Porque hablando con las víctimas del desplazamiento o de la violencia en Colombia, muchas veces preguntándoles sobre su dolor, encuentran cierto consuelo en recorrer sus pasos, en recordar su infancia como algo que a pesar del absurdo de la guerra nadie les puede quitar. Para alguien que lo perdió todo, su casa, su familia, o una parte de su cuerpo, los recuerdos se vuelven la manera de dignificar su existencia, porque al recordar no dejan morir en el olvido.


-¿Y qué pasa cuando son los niños los que son violentados? La obra abarca los recuerdos pero también la infancia como parte más vulnerable de una sociedad. Es por esto que doy importancia en la obra a esos pequeños momentos o cosas del día a día que nos hacen pertenecer a un lugar. Precisamente se trata de enmendar, de volver a lo que es realmente importante. A esos momentos del día a día donde somos más felices sin darnos casi cuenta. Y la infancia a pesar de ser tan frágil tiene muchos de esos momentos .


-Hablemos sobre la serie Alicia donde reinventas las crónicas de niños víctimas del desplazamiento y la violencia. Alicia es una niña desplazada de Juradó, con la que trabajé hace unos años haciendo artesanías. En ella encontré mucha elocuencia y sinceridad. Alicia nació de Alicia, que sale de su casa, la separan de su familia y lo único que lleva consigo en el destierro es su vestido de domingo. Ese vestido lo pinto, lo pulo en porcelana, lo bordo, como dándole una segunda vida, con materiales lujosos y elaborados dignos de su presencia. Convierto entonces un vestido de niña, dominguero, popular en algo más, para darle una segunda leída, un nuevo acercamiento a su historia.


-¿Qué función cumple el cuento Alicia en el país de las maravillas? ¿Por qué te sirvió como referencia este libro de Lewis Carroll? Porque la Alicia de Lewis Carroll hace a través del cuento un proceso de transformación a mi manera de ver. Y las niñas desplazadas con las que trabajo o las mujeres en general hacen eso, un proceso de transformación muy fuerte, llegando a grandes ciudades, enfrentándose a muchas situaciones que las hacen evolucionar. Es una manera de ver las cosas más esperanzadora. A pesar del sufrimiento somos seres evolutivos, vivos que cambian constantemente…Alicia no muere, se transforma, evoluciona y se adapta. La obra se trata de 12 lienzos Alicia, sonde ella va apareciendo. Y se complementa con 12 piezas de porcelana muy frágiles de su vestido. 12 son los meses que Alicia estuvo desplazada en el 2007.


-¿Cuál es un interés en hacer alusión a los cuentos de hadas? ¿Cuál es su importancia?
*La obra se basa en la tragedia que vivimos a diario en Colombia. De ahí nace y se transforma en algo diferente. La idea no es quedarme en ser un testigo de lo que pasa, sino transformarlo en algo más inspirador. El horror ya existe, ya está en el medio. La idea es ver como lo sanamos todos los días, como hacemos pequeños actos que curen las heridas. No basta con denunciar. El acto reparador que nace del sufrimiento se acerca más al cuento de hadas.


-¿Cuál es la huella que dejan en nosotros?
La sensación de que hay algo más. De que a pesar de la violencia, lo sublime es intocable. Los cuentos de hadas, los cuentos y narraciones de los desplazados o violentados en el conflicto tiene algo intocable. Algo que no es de aqui, que ayuda a sanar, a mirar en otra dirección.


- ¿Es perversa la infancia?
No. La infancia es sagrada. Lo perverso es el entorno.