Resguardo Maticuru

En éste proyecto (aún no expuesto), la artista trabajó por más de 3 años con 40 indígenas Coreguaje de un resguardo en Caquetá desplazados por la violencia y reclutamiento de menores por parte de grupos armados ilegales y la pelea de tierras para los cultivos de coca. La idea era trabajar con las familias en Bogotá haciendo collares con lo que habían traído de su tierra, lo que recogían de la Naturaleza, de su territorio ahora enfermo por las fumigaciones….Se hicieron 25 collares de plumas, semillas y casquetes de bala. Se pusieron en cajas de terciopelo como si fueran joyas de elegantes joyerías. La idea era exponerlas y mostrar al espectador la problemática de los Maticuru que a penas hablan español, a penas entienden el lenguaje de la ciudad y que viven una guerra que no les pertenece.

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Resguardo Maticuru

En éste proyecto (aún no expuesto), la artista trabajó por más de 3 años con 40 indígenas Coreguaje de un resguardo en Caquetá desplazados por la violencia y reclutamiento de menores por parte de grupos armados ilegales y la pelea de tierras para los cultivos de coca. La idea era trabajar con las familias en Bogotá haciendo collares con lo que habían traído de su tierra, lo que recogían de la Naturaleza, de su territorio ahora enfermo por las fumigaciones….Se hicieron 25 collares de plumas, semillas y casquetes de bala. Se pusieron en cajas de terciopelo como si fueran joyas de elegantes joyerías. La idea era exponerlas y mostrar al espectador la problemática de los Maticuru que a penas hablan español, a penas entienden el lenguaje de la ciudad y que viven una guerra que no les pertenece.



A pesar de todos los esfuerzos por exhibir los collares, para mostrar una realidad de desplazamiento, hambre y daño ambiental, de tocar las puertas de Acción Social, Presidencia, Memoria Histórica, Universidad de los Andes, etc…nadie se pudo comprometer en mostrar los collares. Los 40 desplazados tuvieron -después de esperar una ayuda que nunca llegó- que regresar a su resguardo y quedar a merced de los traficantes de turno. Dos de ellos fueron asesinados y hasta la fecha no se sabe del paradero en Caquetá del resto de las familias. Como testimonio solo quedan los 25 collares.