Hijas del Agua

Las hijas del agua son nuestro origen. El agua es la madre de todo…

Las hijas del agua son nuestro origen. El agua es la madre de todo, es nuestra energía vital. En la mitología indígena el agua es un elemento vital que, en la mayoría de culturas, aparece ligado de alguna forma al origen de la vida. Para los arhuacos el agua es origen, vida, intimidad y virginidad, también para los Misak que son hijos del agua, de las lagunas, de la lluvia. La mitología Gunadule y la Wayuu también creen que en el origen del mundo estaba el agua y el cielo y que juntos crearon la tierra. En todos los casos, el agua simboliza la vida. Es el reflejo y la manifestación de la energía vital del hombre para poder vivir. Pero el Agua se está acabando, estamos en sequía, estamos en escasez. Los Mamos, sabios de la Sierra Nevada, dicen que debemos ofrecer pagamentos a la Madre Tierra, que debemos conectarnos con la Naturaleza a quien estamos destruyendo y pedirle perdón. Devolverle sus cuarzos para que de ahí nazcan más ríos, porque el cuarzo para ellos es la semilla del agua. Las Hijas del Agua es un cuento de mujeres, hombres, niños y ancianos que están en ese mundo secreto, aislado, desconocido y atesorado de la humanidad. Un mundo donde la intuición y la conexión con la Naturaleza son los grandes poderes.

 

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Hijas del Agua

Hijas del agua de la artista Ana González y del fotógrafo Ruven Afanador para reconocer el valor y las tradiciones de las indígenas colombianas.


 Las imágenes en alto contraste acentúan los rasgos más fuertes y enmarcan las miradas de un grupo de mujeres indígenas. A los desafiantes retratos fotográficos en blanco y negro de Ruven Afanador se suman vívidas intervenciones de la artista Ana González en diversas técnicas: pájaros bordados en dorado, densas selvas negras en grafito e intrincados tejidos de plata. Un trabajo a cuatro manos y en dos tiempos, que superpone la exploración documental en terreno con el meticuloso quehacer del taller de artista. Así son las piezas que conforman Hijas del agua, la exposición abierta en el Museo Santa Clara del 3 de agosto al 17 de septiembre 2018.


 A lo largo de un año, González y Afanador visitaron varios asentamientos indígenas para retratar a sus protagonistas. Cuatro de esas comunidades hacen parte de esta exposición, la primera muestra de un amplio proyecto que comprende exhibiciones en otros formatos y un libro. Al margen de las profundas diferencias entre las misak del Cauca, las wayuu de La Guajira, las gunadule del Urabá antioqueño y las arhuacas de la Sierra Nevada de Santa Marta, las mujeres de estas cuatro comunidades comparten una íntima relación con el agua, bien sea como sus guardianas, como depositarias de sus leyendas, como ejes de la cotidianidad que transcurre atravesada por este elemento o como víctimas de su carencia.


 


Para acceder a estas poblaciones, la artista y el fotógrafo tuvieron que atravesar la compleja geografía colombiana  y penetrar en zonas donde el acceso solía estar restringido por el fuego cruzado. Una vez allí fueron testigos de la forma en la cual el alto precio del aislamiento contribuye a la preservación. El inhóspito desierto guajiro, la escarpada geografía de la Sierra y las tensas situaciones del Cauca y del Urabá trazaron por años un cerco que mantuvo intactas y poco exploradas las tradiciones de estos pueblos. Gracias a la gestión de Artesanías de Colombia y de la entonces primera dama, María Clemencia Rodríguez de Santos, fue posible acceder a estas zonas que, además de la esencial relación con el agua, comparten un rico acervo artesanal.